domingo, 11 de abril de 2010

La monja gris

En una casa muy antigua de muebles refinados, hermosas terminaciones en ella un cuarto sin gracia, solo con una cama vieja y un tenebroso bufé. En la habitación dormía una joven de unos catorce años llamada Johana.

Una noche de esas que la luna esta de confidente, ella no podía dejar de pensar en lo que le había sucedido la noche anterior. Ella dormía serena, eran la cuatro treinta y seis de la madrugada se escucharon uno ruidos, pensó que podía ser su gata pelusa, efectivamente era pelusa, la gatita llego al cuarto de Johana y se acostó con ella, Johana volvió a escuchar el ruido de ase una hora esta ves no fue la gata, porque estaba junto a ella, con la intriga fue a inspeccionar la casa pero nada, reviso el baño, la cocina, el dormitorio de sus padres, el de su hermano. Johana estaba muy intrigada con ese ruido fue hasta su cuarto y en la cama había un bulto, ella se acerco y tira las frazadas hacia tras y había una especie de mujer con barba, si una barba larga, Johana pego un grito que llego a despertar a sus padres, Juan y Alicia, llegaron al cuarto de la joven, no paraba de gritar

¿Qué pasa?-¡ahí ahí!- ¿Qué sucede ahí?- ¡la monja! ¿donde esta? Johana se tranquilizo contó asta trece y todo ya había pasado, Johana y sus padres fueron hasta la cocina, a beber algo que pudiera serenarla, la monja Barbosa sentada en el parque de la cocina escrito en parque tod, ableben con sangre que corría brutamente por sus ojos como si fueran lagrimas. Alicia siente un escalofrío que comienza a por las piernas, terminando por la espalda, ella asustada, se acerca a Johana -¿Johan que fue lo qué ves? Veo una mujer con una barba laga. ¡Mira lo que dice ahí! ¿Qué dice? tod, ableben que podrá ser. La madre estuvo pensando que podía ser.

Johana estaba jugando con su gata, pelusa era muy traviesa, juguetona, cariñosa, de pelaje suave de color gris azulado. Pelusa va a buscar su juguete favorito que era una bola de calcetines, la gata se engrifo sin ningún motivo y cayo rendida al suelo, estaba en un sueño eterno. Johan triste dedujo que fue la monja, atemorizada corrió donde su mamá que estaba limpiando la sangre del piso.- ¡mamá! La gata esta retorciéndose en le piso. En la sala, paredes y en el piso estaba escrita la palabra tod, ableben. La gata de tanto retorcerse en el piso le dio un ataque vascular y se nos murió. No lo pensamos ni dos veces y pusimos en venta la casa y nos mudamos de ciudad. Nuestra casa es pequeña en comparación al la otra, pero esta en mas linda y me siento feliz de vivir en esta casa tengo una pieza chiquita con una cama nueva, un televisor a blanco y negro y me regalaron un gato azul ruso muy parecido al que tenia, este es hombre y se llama chito

Fin

Romina Melis

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