domingo, 11 de abril de 2010

El pozo misterioso

Pedro miro por la ventana de su habitación hacia el jardín, cuando el sol ya entraba por su ventana, serían aproximadamente las cuatro de la tarde, entonces escucharía la voz de su madre como todos los días -¡pedro ve al pueblo a comprar! Estiro los brazos y bostezo, ¡ya voy!, contestó resignado, ya estaba aburrido y cansado de tener que caminar tan largo recorrido solo para comprar algunas cosas.

Pedro era un niño muy inteligente y un tanto holgazán así que se le ocurrió, mientras caminaba, que si tomaba el atajo por el bosque prohibido, demoraría menos en volver a su casa. Aunque sabía que sería algo arriesgado ya que nadie se internaba allí, por ser tan oscuro y tenebroso.

Respiró profundo y se adentró al bosque. Poco a poco empezó a perder el miedo y con entusiasmo avanzó. Después de caminar un rato, se encontró con un pozo, se acerco a este y fue en ese momento que una fuerza muy extraña lo impulsó a caer por el pozo. Mientras gritaba y caía lentamente, se arrepentía estar allí, y de pronto se dio cuenta que se transportaba a otra dimensión.

En la otra dimensión Pedro se sorprendió porque todo era diferente pero seguía estando el mismo pozo, caminó y se dio cuenta que habían personas pero estas eran tristes y que todo era muy oscuro y los colores eran muy pálidos y escasos, entonces preguntó a las personas que era lo que pasaba, pero nadie le respondía hasta que un anciano se acercó y con ojos llorosos le contó que un día todo se detuvo dejándolos sin sol y debido a eso ya no crecieron los árboles ni las flores.

Entonces a Pedro se le ocurrió que si toda la gente se agrupaba y corrían en una dirección podrían dar movimiento a su mundo a este mundo.

Así es que reunió a todas las personas con este propósito y de pronto vieron que todo se iluminaba y volvían las risas, los colores, y la vegetación.

Desde ese momento este mundo volvió a rotar y la vida volvió a su normalidad.

Todo el mundo quedó muy agradecido con Pedro y lo llevaron al pozo para que volviera a su casa.

Fin

Javier Quiroga

No hay comentarios:

Publicar un comentario